Disco RENACER
Música, palabra y memoria en estado vivo
Ottis Lóan
Rolas
Y nos amamos
“Y nos amamos” nace de entender que la vida siempre guarda algo inesperado. Cuando sentí que lo había perdido todo y mi camino se volvió oscuro, el amor llegó de la forma menos pensada, como si alguien hubiera dibujado nuestro destino y unido dos vidas sin preguntar por el pasado.
Lo más curioso es que esta canción la escribí muchos años atrás, sin pensar en nadie en particular, y con el tiempo entendí que era como si el universo me hubiera dictado mi propio futuro. Hoy habla de amarnos paso a paso, beso a beso, con una fuerza que transformó mi historia y cambió para siempre mi manera de mirar la vida.

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Los cerditos dormilones
Los cerditos dormilones
“Los Cerditos Dormilones” nace del niño que fui y que soñaba con inventar mundos. De escuchar a Cri-Cri y entender, sin saberlo, que la imaginación también es un oficio y que una canción puede ser una máquina invisible capaz de transformar la realidad. Él me enseñó que la música dobla el mundo, que lo cotidiano puede volverse fábula y que la infancia no es una edad, sino una forma de escuchar.
Esta canción es un homenaje a esa herencia: al asombro, a la magia honesta de una historia bien contada y a la música como vehículo del alma. Cada vez que la canto, vuelvo a ser aprendiz de inventor y de mago, confirmando que, aunque el tiempo pase, el grillo sigue cantando dentro de mí.
Duerme
“Mi papá fue un héroe sin capa: fuerte, inteligente, más grande que cualquier historia de superhéroes.
Nos unió el nombre —ese que heredé y elegí conservar—, el rostro que se parece al suyo y algo más profundo: la manera silenciosa en que un padre le dice a su hijo estoy orgulloso de ti.
Lo recuerdo llegando del trabajo, y a mí, niño todavía, rozando mis ojos con el cuello de su camisa para guardar su olor y que la noche no se sintiera tan larga.
Me vio estudiar, marchar derecho en la escolta, jugar fútbol, subir por primera vez a un escenario con mi banda. A veces dudaba, pero siempre estaba ahí: mirando, acompañando, sosteniendo.
También ayudaba a otros con sus manos. Sanaba dolores y, cuando le preguntaban cuánto era, bromeaba con “dos costales de billetes”, para luego pedir apenas gasas o alcohol. Así era él: generoso hasta en la risa.
Ahora descansa.
Pero no se ha ido del todo: sigue siendo ese faro que me guía cuando cierro los ojos.
Y sé que algún día, en algún lugar donde la memoria y el amor se encuentran, volveré a mirarlo y a sentir su abrazo.
¿Sabes?
Hay amores que no comienzan con un encuentro, sino con una memoria más antigua que el tiempo. Como si el mundo los hubiera soñado antes de aprender a girar.
Así fue el de Popocatépetl e Iztaccíhuatl: dos promesas sembradas en la piel de la tierra. Él, fuego que vela; ella, nieve que espera.
Dicen que él aprendió a amar mirándola dormir, con paciencia de montaña. Amar, para él, fue quedarse: vigilar su sueño con una llama que nunca se apaga.
Ella, hecha de silencio, aprendió que esperar también es valentía. Soñó su regreso mientras el mundo pasaba sin entender que todo dependía de ese abrazo pendiente.
Cuando la guerra los separó, el amor no murió: cambió de forma. Se volvió geografía. Él ardió para siempre; ella descansó como una luna sobre la tierra.
Desde entonces, el horizonte guarda su historia. Porque hay amores tan grandes que, para no desaparecer, se vuelven montaña. ⛰️🔥❄️
Te amo (mamá)
“TE AMO” nace de una experiencia muy especial que viví en medio del duelo por la partida de mi mamá. Estando en Lerma, España, de pronto percibimos un aroma a flores que aparecía y desaparecía sin que hubiera ninguna cerca. No le di importancia en ese momento, pero ese mismo olor volvió a aparecer tiempo después, incluso ya estando de regreso en México.
Al hablarlo con mi familia recordé algo que me llenó el corazón de un abrazo inefable: a mi mamá le encantaba el olor de las azucenas, y ese era exactamente el aroma que había estado percibiendo. Yo suelo ser muy escéptico y siempre busco explicaciones lógicas, pero esta vez lo único que sentí fue paz.
Esta canción es un agradecimiento a ese momento y a esa presencia amorosa que, de alguna manera, me recordó que el amor de quienes se van sigue acompañándonos… como el perfume suave de una azucena.
Muchas gracias
Esta canción nace desde la gratitud. No desde la nostalgia que reclama volver, sino desde la serenidad de reconocer un amor que existió y que cumplió su ciclo. Es un gracias a quien alguna vez caminó a mi lado, por el cariño, por la confianza y por haber compartido conmigo sus paisajes más íntimos.
También es un agradecimiento por lo que ese amor despertó en mí: por ayudarme a crecer, a mirarme con más honestidad y a descubrir lo mejor de mi propio ser. Aunque hoy cada quien siga su camino, lo vivido permanece como una memoria luminosa.
Esta canción habla justamente de eso: de agradecer lo que fue, de honrar la magia que existió sin exigir eternidad, y de dejar que el recuerdo descanse en paz, convertido simplemente en gratitud.
Payaso
Atrapada en un ciclo sin salida observo a mi alrededor para analizar si todo es una misma realidad o es mi impresión subjetiva la que me hace ver un mundo o una vida surrealista. Bufones, payasos y juglares me rondan, trileros y tramoyistas venden ideales a su forma por un módico precio y donde te juegas la honra queriendo y sin querer……..un, dos, tres, comienza la función…….preparados, o no, apareces en escena a juicio de todos intentando interpretar tu papel lo mejor que puedes……..ríe payaso ríe, mientras que en los descansos lloras en el rincón pero……¡que siga el gran espectáculo de la vida! la gente espera ansiosa un actor que nunca se equivoque, que les haga sonreír y olvidar sus propios problemas. Incapaces de interpretar su propio papel, ajustician a aquellos que voluntariamente aceptaron hacer de su bufón gratuitamente para sacar una sola sonrisa. Pobre payaso, ríe para todos mientras llora en su risa, baila…canta!!!! solo aquellos que fueron y siguen siendo niños ven lo que hay en sus ojos cansados de respirar los aplausos cargados de ironía, orgullo y falsas apariencias, solo aquellos ven los sueños de ese pobre payaso…………….nubes; castillos en el aire; estrellas con las que jugar siendo uno mismo sin pintarse la cara ni ponerse esa roja nariz y una hermosa luna con la que descansar reposando en la luz de su rostro………los unicornios le despertarían con la luz del alba para volar y pasear por encima del mar, mar infinito y real, agua que limpie su rostro manchado por la pintura que se extendió cuando sus lágrimas recorrieron sus mejillas…………y sí, cantaría, pero cantaría por el gozo de su alma, ese canto de libertad y pureza que abriría todas ventanas de su mundo e iluminaría aquel fantástico lugar por la inmensidad de su espíritu. Pero, aquí sigue, atrapado en su mazmorra personal mientras oye a coro….otra, otra, otra!!!!, pobre payaso, se siente cual mariposa encerrada en una jaula de leones………….ánimo Tony! escucha de fondo, es un niño que le mira con los ojos del que lo tiene todo, ¡ánimo Tony! que algún día alcanzarás el sueño de gloria que tanto esperaste………porque lo mereces y será a ti a quién te reciban entre aplausos y abrazos mientras oyes el dulce cantar que te cuenta…..¡BIENVENIDO A TU HOGAR!
Llegaste
Corazones gemelos
No sé si existen las almas gemelas, pero los corazones gemelos si. Ellos son individuales en su forma de ser y vivir, pues tienen sueños y pesadillas propias, caminos parecidos pero paralelos. Y cuando se yuxtaponen, descubren tanta similitud como el ritmo en el palpitar, el cual se siente en el abrazo intrínseco del alma. Viajan por diferentes etapas de la vida de uno y otro como en los libros de Julio Verne, también viajan por cada uno de esos rincones de laberintos profundos que no se le abren a cualquier persona, solo a la que está en ese momento, en ese lugar, en ese temblor, en ese rubor. Hacen que el tiempo vuele al compás de sus sueños y temores, todo parece irreal, aún en la realidad más cruenta de la vida, pero convertida en un ensueño con un solo beso, con un solo beso pensado en cada parpadeo, con una sola caricia que demuestra modales, respeto y da pie a tantas quimeras posibles en medio de lo imposible. Los corazones palpitan en ocasiones al mismo tiempo y en otros en ritmos diferentes que convergen en sentimientos casi ínfimos de que esto ya había pasado como el más dulce, erótico y tierno deja vú. El torrente sanguíneo lleva y trae mensajes ocultos que las pupilas delatan y las mejillas secundan, y por si fuera poco, el lenguaje hace evidente. Pero todo es una fiesta de los sentidos que se maximizan y llegan al gran clímax con la esperanza y la promesa de volverse a ver, tocar, oler, sentir, soñar, ser, reír, llorar, extrañar, volar, extasiar…¡palpitando juntos!
Te extraño
Hoy te vi…
Estabas en la sonrisa sutil pero amplia de aquella mujer al cantar los temas que le traían recuerdos de su juventud y abría su corazón para que la fuerza saliera de sus cuerdas vocales llenando el lugar de vibras bonitas y destellos del esbozo de un arcoíris inverso. Estabas en esa mano blanca de aquella señora que acariciaba el cabello de mi Hermusa con el cariño casi de madre, pero de la misma manera que lo hacías cuando me quedaba dormido y que entre nubes percibía y me llenaba de paz. Esa mano blanca que me guió tantos años y ahora quisiera besar una vez más. Estabas en el baile de esa otra persona, con ese desparpajo para un gozar instante de música, un momento glorioso, una tarde entre amigos, un concierto de tu hijo, una hora más, una vida completa. Estabas en los cantos sonoros de todos y todas quienes repetían o acompañaban las canciones, con esa voz que hace eco en mis noches más negras y que palpita en mis días más hermosos. Estabas en la mirada de aquel señor que sin palabras nos decía lo agradecido que estaba de hayamos compartido esos momentos con todos y todas, y a la vez pensábamos lo afortunados que éramos de haber recibido tantas muestras de cariño, de aprecio, de vida. Estabas en el viento que arrullaba las hojas del otoño y que acarició mi cabello lenta y sutilmente, metiéndose en mi mente una vez más por siempre como lo hacen las cosas que siempre se recuerdan, como esa música que permanece a pesar del olvido, a pesar del tiempo, a pesar del espacio. Hoy te vi, y no estabas allí, pero estabas aquí en mi corazón, en mi sangre, en mi ser. Agradezco al destino me haya dado tu calor y bendigo a lo divino me haya envuelto con tu amor.
Te amaré
Ella es…
Ella es blanca como la nieve, transparente como el agua, destila franqueza con sus palabras y abraza con su mirada. Ella es dulce como la miel, cálida como una tarde de verano, emana luz por sus bellos luceros y puede hablar sin abrir su dulce boca. Ella es más increíble de lo increíble que sabía que era, su mente es laberinto mágico y un ático que da paz. Ella es tan fuerte como un suspiro, tan necesaria con un respiro, tan frágil como el soñar y tan luminosa como el despertar. Ella es porque es y no por lo quieren que sea, es tan singular como cada vida, y una melodía colorida. Ella es un corazón palpitante, y el latir de un danzante, musita palabras tan bellas bajo el remanso de las estrellas. Ella es una suave tormenta y un huracán si se afrenta , sensible como el dulce besar y empática sin par. Ella es música toda ella, un bello cuadro hiperrealista, es ritmo que se alista y una obra que deja huella. Ella es más que estas palabras, es un diccionario que no acaba, más que nada lo es todo, Todo en medio de la nada.
Sin cuenta
Esta canción nace de un momento de gratitud profunda hacia la vida. De entender que cada vuelta al sol no es solo un número, sino un círculo lleno de aprendizajes, recuerdos y nuevas oportunidades para respirar, sentir y cantar.
Habla de caminar sin cuentas, sin medir lo perdido, eligiendo mirar lo que aún está presente: el amor, la amistad, la posibilidad de seguir siendo uno mismo con honestidad. De reconocer que lo más valioso de la vida sucede ahora, en lo simple, en el afecto compartido y en la esperanza que renace poco a poco.
Esta canción es, sobre todo, un recordatorio: que estar aquí ya es suficiente, y que vivir, amar y agradecer —sin cuenta— es quizá la forma más verdadera de celebrar la vida.
Sin cuenta
Esta canción nace de un momento de gratitud profunda hacia la vida. De entender que cada vuelta al sol no es solo un número, sino un círculo lleno de aprendizajes, recuerdos y nuevas oportunidades para respirar, sentir y cantar.
Habla de caminar sin cuentas, sin medir lo perdido, eligiendo mirar lo que aún está presente: el amor, la amistad, la posibilidad de seguir siendo uno mismo con honestidad. De reconocer que lo más valioso de la vida sucede ahora, en lo simple, en el afecto compartido y en la esperanza que renace poco a poco.
Esta canción es, sobre todo, un recordatorio: que estar aquí ya es suficiente, y que vivir, amar y agradecer —sin cuenta— es quizá la forma más verdadera de celebrar la vida.
Querido amigo
Esta canción nace de la historia de Colás, mi compañero de casi trece años. Llegó a mi vida en un momento muy triste, cuando había perdido a mi tía Ana, y desde ese día se convirtió en un amigo leal que llenó mi vida de risas, cariño y aventuras.
Con él aprendí que lo importante no es la raza, sino el amor que compartimos con quienes nos acompañan. Colás me enseñó la lealtad, la alegría simple y esa forma tan pura de amar que tienen los perros, sin palabras, solo con su presencia.
Esta canción es mi manera de agradecerle todo lo que vivimos juntos y de desearle buen viaje. Porque aunque su cuerpo se haya ido, su luz, su amistad y su amor siguen caminando conmigo.
Bye tristeza
La tristeza no siempre llega como enemiga; a veces entra como huésped silencioso y se queda demasiado tiempo. Se sienta en los rincones de la memoria, apaga la luz de los días y nos convence de que vivir a medias es suficiente. Cuando ella se fue, no sólo se llevó su ausencia: también me llevé yo mismo, fragmentado, viviendo por ratos, durmiendo para no pensar, dejando que el tiempo pasara sin hacer ruido. Pero hay un punto —casi imperceptible— en el que el cansancio se vuelve claridad. Ya no es llanto, es decisión. Decir bye no es negar lo que dolió, es reconocer que el dolor ya cumplió su función. Que quedarse ahí sería una forma lenta de desaparecer. Entonces aparece la música. No como escape, sino como afirmación. Cantar es volver a respirar con intención. Rock and rollear es decirle al cuerpo que todavía tiene pulso, que la voz puede ser motor y el ritmo una forma de fe. En ese acto simple, casi primitivo, uno se recompone. La tristeza entiende el mensaje cuando ya no se le habla. Se va cuando deja de ser protagonista, cuando no se le escribe más versos ni se le regala escenario. Decirle bye es un gesto íntimo, firme, necesario. No es victoria ruidosa, es paz honesta. Y así, sin grandes discursos, uno aprende que vivir duele a veces, sí, pero que seguir sufriendo es opcional. Que hay despedidas que no rompen: afinan.













